Luchar contra el cambio climático también es combatir la desinformación

©Pol Rius Filgueiras

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Luchar contra el cambio climático también es combatir la desinformación

Escrito por Silvia Gomes y Joaquim Ramos

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“No arruines el mundo, todavía tenemos mucho por hacer aquí
No arruines el mundo si no sabes vivir aquí.
Es sólo fricción y escombros en el alma.
Tierra caliente, guerra fría, medio ambiente bajo cuidado
Se marcan cumbres de calma
Alto el fuego, incendio provocado, mil acuerdos fallidos”
(Quadrilha)

El cambio climático es el mayor desafío social, económico y ambiental que enfrentan y seguirán enfrentando los ciudadanos, los gobiernos y los territorios en el futuro. Sin embargo, su reconocimiento como un problema que afecta a la sociedad, el medio ambiente y la biodiversidad aún no es plenamente percibido por los ciudadanos, los responsables políticos de las autoridades locales y las empresas. Parte de este problema surge del intenso flujo de desinformación, noticias falsas y esquemas de greenwashing que afectan las redes sociales, los medios de comunicación, las campañas políticas y económicas, los libros y artículos, entre otros.

Luchar contra la desinformación

Combatir la desinformación es crucial. ¿Por qué?

·       Es un obstáculo para la acción colectiva: la desinformación puede influir en las actitudes de las personas hacia el cambio climático, llevándolas a creer que el problema es exagerado, no real o no causado por la actividad humana, socavando el apoyo a la acción colectiva y la implementación de políticas climáticas efectivas.

·       Favorece los intereses de sectores contaminantes: Algunas empresas y grupos tienen interés en desacreditar la ciencia en relación con el conocimiento producido sobre el cambio climático para evitar regulaciones que afectarían sus ganancias y, muchas veces, financian campañas de desinformación para proteger estos intereses, haciendo aún más más difícil actuar contra el cambio climático.

·       Divide a la opinión pública: La desinformación puede polarizar el debate sobre el cambio climático al crear divisiones políticas y sociales que dificultan que las personas comprendan la verdadera naturaleza del cambio climático y sus consecuencias, así como la formulación de políticas efectivas.

Sin embargo, esta desinformación se puede combatir. Para ello se necesita apostar por:

·       Educación y concientización: Promover la alfabetización climática y la comprensión de los problemas climáticos es esencial. Esto se puede lograr mediante educación formal, campañas de concientización y difusión de información precisa sobre el cambio climático.

·       Fomento de la responsabilidad en los medios de comunicación: Las empresas de medios juegan un papel fundamental en la difusión de información. Promover estándares éticos y una verificación rigurosa de los hechos es crucial para prevenir la difusión de información errónea.

·       Regulación y rendición de cuentas: Los gobiernos y los reguladores pueden desempeñar un papel importante en la regulación de la información errónea relacionada con el cambio climático. Esto puede incluir leyes que penalicen la desinformación deliberada.

·       Promover la ciencia y la investigación fiable: invertir en investigación científica confiable y apoyar la difusión de información basada en la evidencia es fundamental para combatir la desinformación.

·       Compromiso cívico: la participación activa de la sociedad en la promoción de información precisa sobre el cambio climático es crucial. Esto puede incluir participar en iniciativas locales, ejercer presión sobre empresas y gobiernos, y abogar por políticas basadas en evidencia.

Los informes hablan por sí solos

A pesar de la inclusión de este tema en agendas políticas globales, como el Acuerdo de París, el último “ Informe de Riesgos Globales” (GRPS) de 2023 del propio Foro Económico Mundial revela que “los riesgos relacionados con el clima y la naturaleza lideran los 10 principales riesgos, por gravedad, que se espera que se manifiesten en la próxima década. Diferenciados como riesgos separados por primera vez en el GRPS, la incapacidad de mitigar el cambio climático y la falta de adaptación al cambio climático lideran el ranking de los riesgos más graves a escala global”.

El último Informe de Evaluación del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) destaca que “el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta. Hay una ventana de oportunidad que se cierra rápidamente para garantizar un futuro habitable para todos. El desarrollo resiliente al clima integra la adaptación y la mitigación para promover sociedades ambientalmente responsables y socialmente justas, y es posible gracias a una mayor cooperación internacional, incluido un mejor acceso a recursos financieros adecuados, en particular para las regiones, sectores y grupos vulnerables, y una gobernanza inclusiva y políticas coordinadas”.

¡Es urgente actuar!

Las acciones antropogénicas ya afectan a diario a todas las regiones y continentes, registrándose fenómenos extremos más frecuentes y más intensos, como olas de calor, precipitaciones extremas, sequías graves, inundaciones, tormentas e incendios, pero también un mayor riesgo de propagación de enfermedades y plagas, epidemias y pandemias: evidencia de que la crisis climática ya es una realidad. En este contexto, los países y ciudades han adoptado estrategias y medidas de adaptación al cambio climático (Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2025, Estrategias Municipales de Adaptación al Cambio Climático), dado que la gravedad de estos fenómenos, y sus efectos asociados, se verán potenciados en espacios urbanos y regiones donde la capacidad de adaptación es baja y las políticas públicas locales son inexistentes en este ámbito.

Inevitablemente, es urgente que las ciudades y regiones estén preparadas para implementar medidas de mitigación y soluciones de adaptación en diversos sectores de la sociedad y la economía, a saber, la agricultura, la biodiversidad, la energía y la seguridad energética, los bosques, la salud humana, la seguridad de las personas y los bienes, el transporte, comunicaciones y zonas costeras.

Con la economía y la sociedad europeas sacudidas por la invasión rusa de Ucrania, los líderes de la Unión Europea han pedido a la Comisión Europea que presente un plan para reducir rápidamente la excesiva dependencia de la UE de las importaciones rusas de gas, petróleo y carbón. La Comisión presentó el plan REPowerEU el 18 de mayo de 2022. El plan REPowerEU se basa en la plena aplicación del paquete Target 55, que establece el objetivo de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % de aquí a 2030 y alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050, en línea con el Pacto Verde Europeo.

En este panorama internacional, las ciudades, las autoridades locales y sus tomadores de decisiones políticas deben encontrar urgentemente los medios y herramientas necesarios para implementar soluciones de adaptación basadas en conocimientos técnico-científicos y buenas prácticas.

El papel de la Educación Ambiental

En este sentido, surge el papel relevante de la Educación Ambiental para la Sostenibilidad, que permite mejorar el nivel de conocimiento local sobre el cambio climático y promover la integración de la mitigación y adaptación al cambio climático en las políticas sectoriales e instrumentos de planificación territorial a través de la participación activa de la sociedad civil – sólo así tendremos municipios descarbonizados y resilientes, donde los ciudadanos tendrán acceso a energía segura, asequible y renovable, así como al disfrute de un entorno más saludable y público accesible para todos.

Incrementar la resiliencia de los territorios urbanos y reducir impactos significativos sobre los sistemas naturales, sociales y económicos sólo será posible si existe una gestión ambientalmente responsable de los riesgos y una transición socialmente justa, en la que todos los ciudadanos tengan y sean una voz activa en la propuesta, análisis, discusión, seguimiento y evaluación de políticas públicas locales.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

FÁCIL

Luchar contra el cambio climático también es combatir la desinformación

Escrito por Silvia Gomes y Joaquim Ramos

 

“No arruines el mundo, todavía tenemos mucho por hacer aquí
No arruines el mundo si no sabes vivir aquí.
Es sólo fricción y escombros en el alma.
Tierra caliente, guerra fría, medio ambiente bajo cuidado
Se marcan cumbres de calma
Alto el fuego, incendio provocado, mil acuerdos fallidos”
(Quadrilha)

El cambio climático es el mayor desafío social, económico y ambiental que enfrentan y enfrentarán los ciudadanos, los gobiernos y los territorios en el futuro. Sin embargo, aún no se comprende plenamente su alcance, que afecta a la sociedad, el medio ambiente y la biodiversidad, debido al flujo de desinformación, noticias falsas y esquemas de greenwashing que afectan a las redes sociales, los medios de comunicación, las campañas políticas y la economía, libros y artículos.

Luchar contra la desinformación

Combatir la desinformación es crucial. ¿Por qué?

  •       Es un obstáculo para la acción colectiva: la desinformación puede influir en las actitudes de las personas hacia el cambio climático, llevándolas a creer que el problema es exagerado o no causado por la actividad humana, socavando el apoyo a la acción colectiva y la implementación de políticas climáticas efectivas.
  •       Favorece los intereses de sectores contaminantes: Algunas empresas y grupos tienen interés en desacreditar la ciencia en relación con el conocimiento producido sobre el cambio climático para evitar regulaciones que afectarían sus ganancias y, muchas veces, financian campañas de desinformación para proteger estos intereses, haciendo aún más más difícil actuar contra el cambio climático.
  •       Divide a la opinión pública: La desinformación puede polarizar el debate sobre el cambio climático al crear divisiones políticas y sociales que dificultan que las personas comprendan la verdadera naturaleza del cambio climático y sus consecuencias, así como la formulación de políticas efectivas.

Sin embargo, esta desinformación se puede combatir. Para hacer esto hay que apostar por:

  •       Educación y concientización: Promover la alfabetización climática y la comprensión de los problemas climáticos es esencial. Esto se puede lograr mediante educación formal, campañas de concientización y difusión de información precisa sobre el cambio climático.
  •       Fomento de la responsabilidad en los medios de comunicación: las empresas de medios juegan un papel fundamental en la difusión de información. Promover estándares éticos y una verificación rigurosa de los hechos es crucial para prevenir la difusión de información errónea.
  •       Regulación y rendición de cuentas: los gobiernos y los órganos reguladores pueden desempeñar un papel importante en la regulación de la información errónea relacionada con el cambio climático. Esto puede incluir leyes que penalicen la desinformación deliberada.
  •       Promover la ciencia y la investigación confiable: invertir en investigación científica confiable y apoyar la difusión de información basada en evidencia es fundamental para combatir la desinformación.
  •       Compromiso cívico: la participación activa de la sociedad en la promoción de información precisa sobre el cambio climático es crucial. Esto puede incluir participar en iniciativas locales, ejercer presión sobre empresas y gobiernos, y abogar por políticas basadas en evidencia.

Los informes hablan por sí solos

A pesar del reconocimiento global de las cuestiones relacionadas con el cambio climático en las agendas políticas, como el Acuerdo de París, el Informe de Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial revela que los riesgos relacionados con el clima y la naturaleza son los 10 riesgos más graves que se espera que se manifiesten en la próxima década. Estos riesgos incluyen la incapacidad de mitigar el cambio climático y la incapacidad de adaptarse a él.

¡Es urgente actuar!

El impacto de las acciones antropogénicas en regiones y continentes ha ido aumentando, resultando en fenómenos extremos más frecuentes y graves, como olas de calor, lluvias intensas, sequías severas, inundaciones, tormentas, incendios y un mayor riesgo de brotes de enfermedades, epidemias y pandemias. Estos hechos sirven como prueba de que la crisis climática ya es una realidad. Para enfrentar estos desafíos, tanto los países como las ciudades han venido adoptando estrategias y medidas de adaptación al cambio climático, como la Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático hasta 2025 y las Estrategias Municipales de Adaptación al Cambio Climático.

La gravedad de estos fenómenos climáticos y los efectos asociados se amplificarán en áreas urbanas y regiones con capacidad de adaptación limitada y que carecen de políticas públicas locales en esta materia. Por lo tanto, es imperativo que las ciudades y regiones se preparen para implementar medidas de mitigación y soluciones de adaptación en diversos sectores de la sociedad y la economía, incluida la agricultura, la biodiversidad, la energía y la seguridad energética, los bosques, la salud humana, la seguridad, el transporte, las comunicaciones y las zonas costeras.

En el contexto de la invasión rusa de Ucrania y su impacto en la economía y la sociedad europeas, los líderes de la Unión Europea pidieron a la Comisión Europea que desarrollara un plan para reducir la fuerte dependencia de la UE de las importaciones rusas de gas, petróleo y carbón. La Comisión presentó el plan REPowerEU, aprobado el 18 de mayo de 2022, que se basa en la plena aplicación del paquete del Objetivo 55, destinado a reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % de aquí a 2030 y alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050, en línea con el Pacto Verde Europeo.

Teniendo en cuenta este contexto internacional, las ciudades, los municipios y sus líderes políticos deben encontrar urgentemente los medios y herramientas necesarios para implementar soluciones de adaptación científicamente fundamentadas y basadas en las mejores prácticas para enfrentar los desafíos que plantean el cambio climático y las cuestiones de seguridad energética.

El papel de la Educación Ambiental

La Educación Ambiental para la Sostenibilidad tiene un papel muy importante para fortalecer el conocimiento local sobre el cambio climático y promover la integración de la mitigación y adaptación al cambio climático en las políticas sectoriales e instrumentos de planificación territorial. Esto se logra mediante la participación activa de los ciudadanos, lo que da como resultado municipios descarbonizados y resilientes, donde los ciudadanos tienen acceso a energía segura, asequible y renovable, y a un entorno más saludable y accesible para todos.

Aumentar la resiliencia de los territorios urbanos y reducir los impactos significativos en los sistemas naturales, sociales y económicos requiere una gestión de riesgos ambientalmente responsable y una transición socialmente justa. En este contexto, todos los ciudadanos deben tener una voz activa en la propuesta, análisis, discusión, seguimiento y evaluación de las políticas públicas locales.

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