Llegan los científicos ciudadanos. Y la información se democratiza

Concepto de Ciencia Ciudadana en una ilustración libre de derechos de autor de Ulaulama.

Escoge tu nivel de lectura:

ESTÁNDAR

Llegan los científicos ciudadanos. Y la información se democratiza

Escrito por Antonella D'Autilia

En todo el mundo, los ciudadanos siempre han recogido y catalogado datos sobre el medio ambiente. Hoy en día se denomina "Ciencia Ciudadana" pero sus antiquísimos orígenes se basan en un principio sencillo aunque difícil: la libertad es participación

Hoy en día, el término Ciencia Ciudadana está muy extendido, pero los orígenes de esta práctica son antiguos. Convencionalmente, su génesis se remonta al Conteo Navideño de Aves, un proyecto iniciado en 1900 en Estados Unidos por el ornitólogo Frank Chapman, pero esto es incorrecto.

La recogida de datos científicos por parte de aficonados tiene orígenes más antiguos. Por ejemplo, los naturalistas Carlos Linneo y John Ray ya reclutaban a ciudadanos aficionados para recoger muestras y observaciones del mundo natural. En China, durante 3.500 años, los ciudadanos ayudaron a recoger datos sobre las plagas de langosta, y los diaristas de la corte de Kioto recopilaron durante 1.500 años una cronología de las fechas de la tradicional fiesta de los cerezos en flor. Podríamos dar innumerables ejemplos, pero un hallazgo reciente es que los registros japoneses de las fechas de floración de los cerezos están demostrando ser un recurso fructífero para comprender el cambio climático.

El Diccionario de Inglés de Oxford acuñó en 2014 una definición de Ciencia Ciudadana que la caracteriza como un conjunto de operaciones de recogida de datos y observación para aumentar el acervo de conocimientos científicos en cooperación con científicos profesionales. Una de estas realidades, nacida poco más de un siglo después del Conteo Navideño de Aves, es iNaturalist, una red social creada en el marco de la Escuela de Información de la Universidad de Berkeley que reúne a naturalistas, científicos ciudadanos y biólogos en actividades de crowdsourcing sobre la fauna y la flora de diversos rincones del planeta. Galaxy Zoo se creó como parte de los proyectos Zooniverse del portal Citizen Science e implica a gente corriente y a cualquier apasionado de la astronomía en la visualización y clasificación por formas de imágenes de galaxias de la base de datos del telescopio Sloan Digital Sky Survey (SDSS).

Recoger datos desde abajo: ciencia respetuosa con las personas

Muchos estudiosos creen que las formulaciones aceptadas por Ciencia Ciudadana no son adecuadas para captar la riqueza de su alcance, porque sólo se refieren a sus desarrollos digitales y exclusivamente a actividades no relacionadas con colaboraciones institucionalizadas con gobiernos o institutos científicos. Por eso propusieron ampliar su alcance a proyectos en los que los ciudadanos, solos o en equipo, recopilan datos sin colaborar con científicos. De este modo, serían las cuestiones planteadas por los ciudadanos y no sólo la ciencia las que proporcionarían la base para la investigación. Estudios que podrían aportar datos sobre cuestiones territoriales críticas y sobre las condiciones de vida de las comunidades, basándose en el conocimiento local experto de quienes viven y trabajan en una zona geográfica concreta.

Hoy en día, existe un verdadero renacimiento de la participación ciudadana en el crecimiento del conocimiento científico, especialmente con la llegada de la digitalización.

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación para democratizar la información es algo a lo que los gobiernos de todo el mundo están abriendo sus puertas. Los departamentos gubernamentales de sanidad y las agencias nacionales están cada vez más abiertos a sintonizar con la agenda internacional del gobierno electrónico, que parece orientarse cada vez más hacia la participación activa de la ciudadanía en el suministro de información sobre las personas y los territorios.

En 1998, Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos llamó «Tierra Digital» a un proyecto monumental para recopilar datos georreferenciados y de 360 grados de todo el planeta. No puede decirse que la visión original esté completa, pero hasta la fecha se han realizado numerosos planetas virtuales, pensemos en Google Earth, Microsoft Bing, ESRI ArcGIS Explorer, Virtual-Geo y WorldWind.

«Digital Earth Africa» representa un caso de escuela, en el que existe una fuerte implicación de los ciudadanos científicos para que los responsables de la toma de decisiones y la ciudadanía mundial conozcan la situación y las prioridades de muchas partes de África. Las personas que participan en el proyecto actúan como sensores humanos e interactúan con las infraestructuras tecnológicas, a menudo por SMS o mediante su representación en Google Maps, informando de problemas con los servicios públicos, necesidades sociales, cuestiones medioambientales críticas y datos de salud pública. En concreto, mediante un simple mensaje pueden informar en tiempo real y de forma anónima de la ausencia de agua o de la presencia de agua contaminada en un punto de agua público, o de problemas de seguridad o movilidad. A través de una herramienta de este tipo, las instituciones no sólo se enteran de los problemas a tiempo, sino que con rapidez inmediata pueden comunicar las soluciones que deben adoptarse o la resolución de un asunto determinado.

La realidad africana es sólo una de las muchas combinaciones posibles en el abanico de escenarios que se han puesto en práctica y que podrían realizarse en todo el mundo gracias a la participación desde abajo.

Ciencia Ciudadana y catástrofes medioambientales

Tras el accidente nuclear de Fukushima Daiichi, surgió una forma de hacer Ciencia Ciudadana que revolucionaría la forma de medir el riesgo de radiación y de hacerlo visible al público. Los antecedentes se remontan a 2011, cuando Sean Bonner, Joi Ito y Pieter Franken empezaron a debatir la posibilidad de distribuir contadores Geiger entre la población de las zonas afectadas por la radiactividad. Estos activistas junto con un nutrido grupo de hackers y emprendedores dedicados a esta causa, uniendo fuerzas con Marcelino Álvarez fundador de la web RDTN.org y Christopher Wang miembro del Tokyo Hackerspace crearon Safecast. Esta organización internacional de Ciencia Ciudadana, basada en las contribuciones de ciudadanos voluntarios y centrada en la vigilancia del medio ambiente, cuenta ahora con el mayor conjunto de datos abiertos de mediciones de radiación de fondo de la historia. Entre otras cosas, Safecast está construyendo una red de sensores para la vigilancia de partículas en las dimensiones PM1.0, PM2.5, PM10. Los datos multitudinarios recopilados se socializan a escala mundial a través de mapas interactivos.

A pequeña escala, la asociación de voluntarios en red Peacelink participó en mediciones autoorganizadas de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) en la ciudad de Taranto, donde se encuentra la mayor planta siderúrgica de Europa. El instrumento de medición no fue el contador Geiger como en Japón, sino el Ecochem PAS 2000, una ecotecnología de fácil uso donada a Peacelink por el Rotary Club de Taranto el 24 de marzo de 2011. Así despegó el primer ejemplo italiano de monitorización de HAP en tiempo real por ciudadanos voluntarios.

Otro ejemplo de seguimiento medioambiental en la plataforma Peacelink son los datos de las unidades de control Arpa, posibles gracias a la implantación del software de inteligencia empresarial Omniscope. Hablamos de una interfaz promovida por la ciencia cívica y puesta a disposición de los ciudadanos locales o de cualquiera que desee estar al corriente de los datos de emisiones atmosféricas en Taranto. Este software es utilizado en otros ámbitos por la Región de Apulia, pero por iniciativa de la asociación se ha convertido en un cuadro de mandos inteligente capaz de procesar y tratar enormes volúmenes de datos medioambientales.

Lo que tienen en común todas estas experiencias diferentes de crowdsourcing e intercambio de datos es una idea de ciencia en la que todo el mundo puede contribuir en cualquier momento.

Una Ciencia Ciudadana, para los ciudadanos y hecha por los ciudadanos, destinada a beneficiar a las poblaciones sujetas a riesgos medioambientales en su interacción con los sistemas de información en canales institucionales y no institucionales. Una Ciencia Ciudadana que haga transparente el riesgo, porque está hecha por quienes viven las emergencias en primera persona y pueden responder de forma correcta y veraz a la creciente demanda de datos medioambientales más completos y de fácil acceso para todas las personas del planeta.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

FÁCIL

Llegan los científicos ciudadanos. Y la información se democratiza

Escrito por Antonella D'Autilia

En todo el mundo, los ciudadanos siempre han recogido y catalogado datos sobre el medio ambiente. Hoy en día se denomina «Ciencia Ciudadana» pero sus antiquísimos orígenes se basan en un principio sencillo aunque difícil: la libertad es participación.

El término «ciencia ciudadana» se utiliza mucho hoy en día, pero sus orígenes se remontan a tiempos antiguos. Aunque se remonta al proyecto Conteo Navideño de Aves de 1900 en Estados Unidos, la recopilación de datos científicos por parte de personas no expertas tiene raíces más antiguas. Por ejemplo, naturalistas como Carlos Linneo y John Ray ya implicaron a ciudadanos aficionados en la recogida de muestras y observaciones naturales. Y en China, hace 3.500 años, los ciudadanos ayudaron a recopilar datos sobre los brotes de langosta, del mismo modo que los diaristas de la corte de Kioto, en Japón, recopilaron una cronología del tradicional festival de la flor del cerezo hace más de 1.500 años. Datos que hoy son muy valiosos para comprender el cambio climático.

El término «ciencia ciudadana» fue definido en 2014 por el Oxford English Dictionary como la recopilación de datos y observaciones por parte de personas no profesionales en colaboración con científicos. Un ejemplo moderno es iNaturalist, una red social en la que participan naturalistas, aficionados y biólogos en la recogida de datos sobre la fauna y la flora de todo el mundo. O Galaxy Zoo, parte de Zooniverse, que implica a gente corriente en la astronomía, clasificando imágenes de galaxias del telescopio Sloan Digital Sky Survey (SDSS).

Recoger datos desde abajo: ciencia respetuosa con las personas

Muchos estudiosos creen que las formulaciones tradicionales de Ciencia Ciudadana son limitadas, ya que se centran únicamente en los desarrollos digitales y las colaboraciones institucionalizadas con gobiernos o institutos científicos. Algunos proponen ampliar su alcance a proyectos en los que los ciudadanos recopilan datos de forma independiente, planteando cuestiones que van más allá de la ciencia y basando la investigación en las preocupaciones y los conocimientos locales de las comunidades.

La participación ciudadana en el crecimiento del conocimiento científico está experimentando un auténtico renacimiento, especialmente gracias a la digitalización. Gobiernos de todo el mundo están abriendo la puerta al uso de las tecnologías de la información y la comunicación para democratizar la información, implicando activamente a los ciudadanos en la obtención de datos sobre personas y territorios.

El concepto de «Tierra Digital», propuesto en 1998 por Al Gore, ha inspirado la creación de numerosos planetas virtuales como Google Earth, Microsoft Bing, ESRI ArcGIS Explorer, Virtual-Geo y WorldWind. Proyectos como «Digital Earth Africa» son un ejemplo en el que los ciudadanos participan activamente proporcionando información sobre la situación y las prioridades de diversas partes de África, informando sobre problemas relacionados con los servicios públicos, las necesidades sociales, las cuestiones medioambientales críticas y la salud pública. Las personas que participan en el proyecto actúan como sensores humanos comunicando sus observaciones a través de SMS o Google Maps. Esta participación de abajo arriba proporciona soluciones oportunas a los problemas comunicados. Y la realidad africana es sólo una de las muchas posibilidades de participación ciudadana que pueden ponerse en práctica en todo el mundo.

Ciencia ciudadana y catástrofes medioambientales

Tras el accidente nuclear de Fukushima Daiichi en Japón en 2011, surgió un nuevo enfoque de Ciencia Ciudadana que revolucionaría la medición y la visibilidad del riesgo de radiación. Sean Bonner, Joi Ito, Pieter Franken y otros activistas debatieron sobre la distribución de contadores Geiger entre la población de las zonas afectadas por la radiactividad. Estos esfuerzos condujeron a la creación de Safecast, una organización internacional de Ciencia Ciudadana que implica a ciudadanos voluntarios en la vigilancia del medio ambiente y que hoy cuenta con el mayor conjunto de datos abiertos de mediciones de radiación de fondo. Safecast también participa en la construcción de una red de sensores para vigilar las partículas atmosféricas.

En Italia, Peacelink participa en la vigilancia autoorganizada de los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) en Taranto, sede de la mayor planta siderúrgica de Europa. Utilizando instrumentos como el Ecochem PAS 2000, donado por el Club Rotario de Taranto, se inició el primer ejemplo italiano de seguimiento de HAP en tiempo real por ciudadanos voluntarios.

Otro ejemplo es el seguimiento medioambiental que incluye datos de las estaciones de seguimiento de Arpa en Taranto utilizando el software Omniscope. Esta herramienta, promovida por Civic Science, ofrece a los ciudadanos un cuadro de mandos inteligente para procesar y tratar grandes cantidades de datos medioambientales.

Todas estas experiencias de crowdsourcing e intercambio de datos tienen en común la idea de una ciencia accesible para todos, creada por los ciudadanos en beneficio de las poblaciones expuestas a riesgos medioambientales. La ciencia ciudadana hace que el riesgo sea transparente, implicando a quienes viven las emergencias y respondiendo a la creciente demanda de datos medioambientales completos y de fácil acceso en todo el mundo.

☑️ Comprueba tus conocimientos

Preguntas de verificación - Llegan los científicos ciudadanos. Y la información se democratiza.

Paso 1 de 5

¿Cuándo nació el fenómeno de la Ciencia Ciudadana?
ir al contenido