Juventud, activismo digital y la era de la conectividad

Marcha de las Mujeres, Movilización Nacional en Madison- CC BY-NC 2.0 DEED

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Juventud, activismo digital y la era de la conectividad

Escrito por Daniele Savietto

Los jóvenes de todo el mundo, cada vez más conectados a través de Internet, lideran un movimiento de activismo digital que representa un cambio de paradigma en la organización y la fuerza de las manifestaciones sociales y políticas.

En la última década, el mundo ha sido testigo de un aumento significativo de los movimientos globales, muchos de los cuales han sido impulsados por los jóvenes. Este fenómeno representa un cambio paradigmático en la forma en que se organizan y cobran impulso las manifestaciones sociales y políticas.

Jóvenes de todo el mundo, cada vez más conectados a través de Internet y las herramientas digitales, se han movilizado en comunidades virtuales para defender, resistir, organizar actos y recaudar fondos para causas que les preocupan. A pesar de su escasa representación en las estructuras políticas formales y de su desencanto con los sistemas de gobierno fallidos, los jóvenes reclaman un espacio en sus comunidades adoptando nuevas formas de participación.

El “activismo juvenil digital” puede definirse como una forma de compromiso cívico llevada a cabo específicamente por los jóvenes, mediante el uso de Internet y los medios digitales como plataformas clave para la movilización de masas y la acción social y política. Esta definición subraya la importancia del entorno digital como medio por el que los jóvenes se implican activamente en cuestiones cívicas, sociales y políticas.

Este activismo abarca una serie de actividades, entre las que se incluyen la organización y participación en campañas en línea, la difusión de información e ideas relacionadas con causas sociales y políticas, el uso de las redes sociales para concienciar y movilizar, y la participación en discusiones y debates en línea sobre cuestiones relevantes.

La atención se centra en cómo los jóvenes utilizan las herramientas digitales para influir en la opinión pública, fomentar el cambio y promover la acción colectiva en torno a causas de interés común. Además, se caracterizan por su carácter inclusivo y democrático, que permite a jóvenes de diversos orígenes sociales y geográficos participar en estos movimientos, superando a menudo las barreras tradicionales del activismo convencional.

Esto refleja un cambio significativo en la dinámica del compromiso cívico y abre nuevas posibilidades para la participación y el liderazgo de los jóvenes en cuestiones de importancia mundial. Porque al combinar las plataformas digitales con las acciones callejeras tradicionales, estos movimientos reflejan este nuevo modelo de activismo, así como una nueva forma de conciencia y solidaridad globales.

El papel de la tecnología y las redes sociales ha sido fundamental en este ascenso. La facilidad de comunicación y organización a través de las plataformas digitales ha permitido a los jóvenes activistas coordinar y movilizar a miles de personas en todo el mundo de forma rápida y eficaz. La capacidad de conectar diversas culturas y geografías en torno a causas comunes es uno de los principales diferenciadores de este nuevo activismo.

Esto se debe a que las plataformas en línea ofrecen un espacio para el debate, la organización y la difusión de información, y las acciones fuera de la red, como las marchas y las protestas, materializan estos debates en el mundo físico. Esta convergencia crea un poderoso mecanismo de acción y visibilidad.

Los movimientos sociales liderados por jóvenes, como la Primavera Árabe y campañas como #MeToo, ejemplifican el uso del espacio en línea para organizar, movilizar y promover causas.

La Primavera Árabe fue una serie de levantamientos populares y revoluciones que tuvieron lugar en varios países de Oriente Próximo y el Norte de África a partir de 2010, y estuvo profundamente marcada por el activismo juvenil y el uso innovador de las tecnologías digitales. Los jóvenes activistas desempeñaron un papel central en estas movilizaciones, utilizando plataformas de medios sociales como Facebook, Twitter y YouTube para organizar protestas, difundir información rápidamente y movilizar a la opinión pública tanto dentro como fuera de sus países. La capacidad de eludir la censura estatal y conectar con una audiencia global ha convertido el activismo juvenil en una fuerza catalizadora, impulsando las demandas de democracia, libertad de expresión y derechos humanos.

El movimiento #MeToo, que adquirió relevancia mundial en 2017, refuerza la forma en que el activismo juvenil y las plataformas digitales pueden colaborar para fomentar un cambio social significativo. Centrado inicialmente en denunciar el acoso sexual y el abuso de poder, especialmente en el lugar de trabajo, el movimiento se extendió rápidamente por las redes sociales, animando a personas de todas las edades a compartir sus experiencias y buscar justicia. El uso estratégico de hashtags y la capacidad de las plataformas digitales para viralizar estos mensajes permitieron a #MeToo trascender las fronteras geográficas y culturales, creando una ola mundial de concienciación sobre el acoso sexual. La participación activa de los jóvenes, como víctimas y como aliados en la lucha contra la cultura del silencio y la impunidad, puso de relieve la importancia del activismo digital como herramienta para movilizar, concienciar e impulsar cambios legislativos y culturales en relación con la igualdad de género y el respeto mutuo.

Estos ejemplos ilustran cómo las redes sociales actúan como catalizador de la concienciación y la movilización, mientras que las manifestaciones callejeras traducen esta energía digital en acciones concretas. Esta combinación maximiza el alcance y el impacto de los movimientos, creando una dinámica en la que lo online y lo offline se retroalimentan.

Además, la pandemia del covid-19 ha intensificado esta tendencia, ya que los jóvenes utilizan las herramientas digitales para comunicarse e implicarse en cuestiones como la injusticia racial, la desigualdad y el cambio climático, demostrando que las causas sociales trascienden las limitaciones físicas.

Aunque herramientas digitales como las redes sociales, las plataformas de comunicación y las aplicaciones de movilización tienen el potencial de aumentar el compromiso y la participación democrática entre los jóvenes, esta expansión no se produce de manera uniforme entre todos los grupos juveniles. Hay varias razones que explican esta disparidad.

En primer lugar, el acceso a la tecnología digital varía significativamente. Los jóvenes de las regiones con una infraestructura tecnológica más desarrollada y una mejor educación en tecnología tienen más oportunidades de implicarse digitalmente en cuestiones cívicas y políticas. Por otro lado, los jóvenes de zonas con un acceso a Internet y unos recursos tecnológicos limitados tienen menos posibilidades de participar en estas formas de compromiso digital.

Otros factores como la educación, el entorno socioeconómico y las habilidades digitales influyen en la capacidad de los jóvenes para participar de forma efectiva en el activismo digital. Las cuestiones de la inclusión digital y la alfabetización tecnológica son cruciales.

Además, estos movimientos se enfrentan a otros retos importantes, como la propagación de la desinformación, la polarización política y la represión gubernamental en muchos países. Otro factor preocupante es la sostenibilidad a largo plazo de estos movimientos, dada la naturaleza a menudo efímera de las campañas en línea.

El futuro del activismo digital dependerá de la capacidad para superar estos obstáculos y utilizar las tecnologías de forma ética y eficaz para promover un cambio social positivo.

Así pues, aunque la tecnología digital ofrece nuevas oportunidades de participación democrática entre los jóvenes, es crucial reconocer y abordar las disparidades existentes para garantizar una participación más inclusiva y equitativa.

Actividades complementarias

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

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Juventud, activismo digital y la era de la conectividad

Escrito por Daniele Savietto

Los jóvenes de todo el mundo, cada vez más conectados a través de Internet, lideran un movimiento de activismo digital que representa un cambio de paradigma en la organización y la fuerza de las manifestaciones sociales y políticas.

El concepto de “activismo digital juvenil” ha surgido como un nombre apropiado para describir una nueva forma de compromiso cívico propio de los jóvenes. Este tipo de activismo utiliza principalmente Internet y otras herramientas digitales como medio para lograr una movilización masiva, así como para tratar de influir de forma significativa en el panorama social y político.

Esta definición hace hincapié en el papel preponderante del entorno digital como escenario para la implicación activa de los jóvenes en una serie de cuestiones que van desde lo cívico a lo político, pasando por lo social.

Las actividades que conforman el activismo digital juvenil incluyen la organización y participación en campañas en línea, la difusión de información e ideas vinculadas a causas sociales y políticas, el uso estratégico de las redes sociales para sensibilizar y movilizar, así como la participación en debates y discusiones en línea sobre cuestiones de relevancia colectiva.

El eje principal de estas acciones reside en la capacidad de los jóvenes para utilizar las herramientas digitales con el fin de influir en la opinión pública, incitar al cambio y promover la acción colectiva en torno a intereses compartidos.

Una característica llamativa de este tipo de activismo es su carácter inclusivo y democrático, que permite participar a jóvenes de diversos orígenes sociales y geográficos, a menudo superando barreras que serían insalvables en el activismo convencional. Esta característica refleja un profundo cambio en la dinámica del compromiso cívico, abriendo nuevas vías para la participación y el liderazgo de los jóvenes en cuestiones de importancia mundial.

La tecnología, especialmente los medios sociales, ha desempeñado un papel crucial en este proceso, facilitando la comunicación y la organización a través de plataformas digitales. Esta facilidad permite a los jóvenes activistas coordinar y movilizar a millones de personas en todo el mundo de forma rápida y eficaz. La capacidad de conectar diversas culturas y geografías en torno a causas comunes es uno de los principales diferenciadores de este nuevo modelo de activismo.

Movimientos como la Primavera Árabe y la campaña #MeToo ilustran cómo puede utilizarse el espacio en línea para organizar, movilizar y promover causas significativas. La Primavera Árabe, con sus levantamientos populares y revoluciones que comenzaron en 2010, estuvo profundamente influida por el activismo juvenil y el uso innovador de las tecnologías digitales. Los jóvenes activistas utilizaron las plataformas de los medios sociales para organizar protestas, difundir información rápidamente y movilizar a la opinión pública.

El movimiento #MeToo, por su parte, puso de relieve cómo el activismo juvenil y las plataformas digitales pueden colaborar para impulsar el cambio social. Surgido como medio para denunciar el acoso sexual y el abuso de poder, especialmente en el lugar de trabajo, el movimiento ganó rápidamente tracción mundial a través de las redes sociales. El uso estratégico de hashtags y la capacidad de viralización de las plataformas digitales permitieron a #MeToo traspasar barreras, fomentando la concienciación mundial sobre el acoso sexual.

Estos ejemplos demuestran la capacidad de las redes sociales para actuar como catalizador de la concienciación y la movilización, mientras que las manifestaciones en las calles transforman esta energía digital en acciones concretas. La sinergia entre lo online y lo offline maximiza el alcance y el impacto de los movimientos, creando una dinámica en la que ambos se complementan y refuerzan mutuamente.

Además, la pandemia del COVID-19 ha intensificado la tendencia a utilizar herramientas digitales para comunicarse e implicarse en cuestiones como la injusticia racial, la desigualdad y el cambio climático, demostrando que las causas sociales pueden trascender las limitaciones físicas.

Sin embargo, a pesar del potencial de las herramientas digitales para ampliar el compromiso y la participación democrática entre los jóvenes, esta expansión no es uniforme en todos los grupos. La disparidad en el acceso a la tecnología digital, en la que influyen factores como la infraestructura tecnológica, la educación tecnológica, el contexto socioeconómico y las competencias digitales, constituye un reto importante. Por lo tanto, las cuestiones de la inclusión digital y la alfabetización tecnológica son cruciales para una participación más amplia y eficaz.

Además, el activismo digital se enfrenta a retos como la propagación de la desinformación, la polarización política y la represión gubernamental en muchos países, así como a preocupaciones sobre la sostenibilidad a largo plazo de estos movimientos, dada la naturaleza a menudo efímera de las campañas en línea.

El futuro del activismo digital dependerá de la capacidad para superar estos obstáculos y utilizar las tecnologías de forma ética y eficaz para promover un cambio social positivo.

Por lo tanto, aunque la tecnología digital ofrece nuevas oportunidades de participación democrática entre los jóvenes, es crucial reconocer y abordar las disparidades existentes para garantizar una participación más inclusiva y equitativa. La implicación de los jóvenes a través del activismo digital no sólo refleja una transformación en las formas de participación cívica, sino que también señala un futuro prometedor para el activismo social y político, marcado por la innovación, la inclusión y el impacto global.

Actividades complementarias:

1- Investigación de un estudio de caso: Elija un movimiento específico impulsado por el activismo digital joven, como la Primavera Árabe o #MeToo, y lleve a cabo una investigación detallada. Como sugerencia, aquí tiene un enlace para saber más sobre el movimiento #MeToo:https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-367X2023000200002

2 – Reflexión sobre la ética digital: Organice una sesión de reflexión sobre los retos éticos a los que se enfrenta el activismo digital, como la difusión de información errónea, la privacidad en línea y el ciberacoso. Discuta cómo pueden los activistas digitales afrontar estos retos de forma responsable.

Aquí tiene un enlace a un artículo sobre ética digital: https://www.pt.pt/pt/blog/a-literacia-digital-e-o-seu-impacto-na-etica-digital/

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¿Qué caracteriza al “activismo digital juvenil”?
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