El relato de un joven líder ecologista sobre la COP29 pone de relieve el papel de los jóvenes en la justicia climática.
El cambio climático representa uno de los mayores retos de la humanidad, con consecuencias desiguales y desproporcionadas, que afectan especialmente a las comunidades vulnerables de los países en desarrollo.
La COP29, celebrada en Bakú (Azerbaiyán) en diciembre, fue una oportunidad para la reflexión y la acción, con especial atención a la participación de los jóvenes. Como representante de OPE-Ecoclubes Portugal y de la Asociación Portuguesa para la Educación Ambiental (ASPEA), participé en debates sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático y la integración de los jóvenes en el ciclo de toma de decisiones sobre el clima, desde la planificación hasta la evaluación de las políticas aplicadas.
Este artículo reflexiona sobre lo que he aprendido y los retos que he observado, abordando el papel de los jóvenes en la defensa de una financiación justa para el clima.
Financiación climática: ¿promesas vacías?
La COP29, apodada la «COP de la financiación climática», representó una oportunidad para que los países signatarios asumieran compromisos ambiciosos y concretos para apoyar a los países en desarrollo. Sin embargo, el compromiso establecido de 300.000 millones de dólares anuales para 2035 resultó insuficiente frente a las necesidades reales.
Como parte de la delegación YEE (Youth Europe Environment), abogué por movilizar al menos 1.300 millones de dólares de aquí a 2035, una cifra más representativa de la realidad de los retos a los que se enfrentan los países en desarrollo. Esta financiación es más que un objetivo técnico: es una cuestión de justicia histórica y moral, dado que los países desarrollados, cuyas emisiones históricas han contribuido en gran medida a la crisis climática, tienen la responsabilidad de apoyar a los que más sufren en la actualidad.
El reto actual no sólo reside en el volumen de financiación, sino también en su accesibilidad y eficacia. Debemos seguir exigiendo que los compromisos adquiridos vayan acompañados de mecanismos claros de transparencia y seguimiento, que garanticen que los recursos llegan realmente a las comunidades que más los necesitan. Pero ¿qué papel juegan los jóvenes en esta lucha?
Los jóvenes en la COP29: ¿Presencia simbólica o impacto real?
Los jóvenes deben integrarse en todas las esferas de la toma de decisiones políticas, no sólo de forma simbólica. Entre los momentos más significativos estuvieron la defensa de la creación de una COP dedicada a los niños y los debates en el Pabellón de la Juventud y la Infancia, donde se discutió sobre la equidad intergeneracional y la participación activa en las negociaciones sobre el clima. El diálogo con Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda, reforzó la importancia de capacitar a las generaciones futuras.
Otro momento relevante fue la cena con la ministra holandesa de Clima y Crecimiento Verde, Sophie Hermans, en la que se habló de estrategias de financiación climática, participación juvenil y desarrollo de competencias verdes.
Estos ejemplos demuestran la importancia de los jóvenes en este tipo de conferencias. Sin embargo, la pregunta es: ¿qué valor añadido aportan los jóvenes a la justicia climática en la COP29? ¿Y qué contribuciones se podrían hacer y utilizar para abordar la justicia climática?
Los jóvenes desempeñan un papel esencial en la justicia climática, movilizándose activamente para denunciar las desigualdades y proponer soluciones concretas. Destacaron muchas iniciativas, como la elaboración de agendas que combinan innovación, equidad y pragmatismo. Otras presentaron proyectos que mostraban el sólido compromiso de los jóvenes con la aplicación de soluciones prácticas, con una visión a largo plazo basada en la defensa y la colaboración.
La Agenda Climática Nacional de la Juventud (versión en portugués; versión en inglés), por ejemplo, destacó iniciativas vinculadas a la transición energética justa, la conservación de los océanos y la valorización de las economías locales como áreas en las que los jóvenes ya han demostrado su capacidad de liderazgo.
Incluir a los jóvenes en los debates sobre el clima garantiza que las políticas se diseñen teniendo en cuenta a las generaciones futuras. Pero una verdadera implicación de los jóvenes requiere la creación de capacidades y recursos adecuados, lo que implica una formación en competencias ecológicas. Esta formación debe incluir conocimientos sobre políticas medioambientales, financiación climática, justicia climática y liderazgo corresponsable.
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La falta de visibilidad de los PALOP
A pesar del creciente papel de los jóvenes en esta lucha, durante la COP29 quedó claro que los jóvenes de los países de la CPLP se enfrentan a importantes retos a la hora de movilizar debates estructurados y presentar sus agendas de forma organizada y visible.
Mientras que Brasil y Portugal cuentan con pabellones que permiten exponer proyectos y celebrar debates sobre temas como la conservación, la mitigación y la alfabetización oceánica, la mayoría de los demás países miembros carecen de mecanismos similares.
Estas desigualdades reflejan limitaciones económicas y estructurales que dificultan la plena inclusión de los jóvenes en las negociaciones sobre el clima y en la defensa de propuestas relevantes. Sin espacios dedicados y recursos adecuados, las voces de estos jóvenes permanecen marginadas, comprometiendo la representatividad y el impacto de sus contribuciones en la escena global.
Para superar estos retos, es esencial que la CPLP invierta en plataformas de apoyo, cree espacios de sinergia y financiación, garantizando que los jóvenes de todos los países miembros puedan participar de forma equitativa y estructurada en las cumbres y otros foros internacionales.
Consideraciones finales
Creo que la COP29 no debe ser recordada como una cumbre climática más, sino como el momento en el que el mundo se quedó corto para satisfacer las necesidades urgentes de la crisis climática. Aunque se han hecho progresos, los compromisos financieros y los objetivos fijados siguen careciendo de ambición y, sobre todo, de mecanismos que garanticen el cumplimiento efectivo de las promesas.
Los jóvenes han demostrado inequívocamente su compromiso de liderar acciones relacionadas con la justicia climática. Sin embargo, la falta de mecanismos adecuados para integrar y estructurar su participación limita el impacto que pueden lograr.
La CPLP tiene un papel crucial en este contexto, y es necesario asegurar que todos sus miembros tengan las condiciones para promover la participación de los jóvenes en los espacios internacionales y apoyar los proyectos que surjan de sus comunidades.
Es urgente que la CPLP, a través de los Ministerios de Medio Ambiente y de los fondos ambientales disponibles, invierta en la formación de los jóvenes, especialmente en la alfabetización climática.
Actividades complementarias.
1 – Existen varias iniciativas para promover las voces jóvenes en la COP, como el a EESC Youth Delegate to COP. Explora las oportunidades que existen en tu país poniéndote en contacto con una ONG medioambiental o una organización juvenil.
2 – Mira el vídeo “What happened at #COP29?” para conocer las decisiones tomadas en Azerbaiyán. ¿Estás de acuerdo con ellas?