En medio de la ola reaccionaria que sufre el mundo, este año las convocantes de las manifestaciones del 8-M han querido poner en evidencia que los cuidados de los hijos, los familiares dependientes y las personas vulnerables recaen en las mujeres y condicionan sus vidas personales y profesionales. La denuncia del neofascismo y el racismo ha sido un denominador común de las protestas.
El 8-M de 2025 se ha celebrado en un contexto político y social marcado por los terremotos reaccionarios con epicentro en la Casa Blanca de Estados Unidos. El recién estrenado mandato Donald Trump impulsa a la extrema derecha en todo el mundo, que tiene como uno de sus principales objetivos combatir las conquistas feministas. Este marco oscuro ha estado muy presente en la manifestación de miles y miles de personas en todo el Estado, en muchas ciudades desafiando la lluvia. Las proclamas contra el riesgo del neofascismo y contra el racismo ha sido un punto denominador en todas las protestas.

En Barcelona, la manifestación mayoritaria estaba encabezada por una pancarta que proclamaba “les cures sostenen la vida”. El manifiesto de las convocantes ponía el acento en que los cuidados recaen en las mujeres y condicionan sus vidas. Por eso “exigimos corresponsabilidad por parte de los hombres, de las administraciones y del conjunto de la sociedad, porque los cuidados son un derecho colectivo y una responsabilidad social y no el trabajo individual exigido a las mujeres”. Todos los datos indican que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de estar en paro, trabajar a media jornada o de tomarse excedencias no remuneradas para cuidar de familiares vulnerables, de los hijos y especialmente de las personas mayores o que padecen enfermedades.

En el manifiesto, se argumenta que “el conjunto de las opresiones que el sistema genera en el ámbito de los cuidados es una estrategia de control social que nos quiere mantener sujetos a una organización que beneficia al mercado y al capital por encima de la vida, de todas las vidas”. Por eso se reivindica “un sistema público de cuidados blindado por ley y con una financiación suficiente que garantice el derecho a tenerlas de todas las personas”. Y se concluye: “los cuidados no son una cuestión individual o privada sino una problemática estructural que sostiene al conjunto de la sociedad”.

En el marco de la distribución injusta de las tareas de los cuidados, el manifiesto recuerda “la explotación feroz de las migradas dedicadas al trabajo del hogar y de los cuidados, especialmente de aquellos a los que la administración niega papeles, a las “internas”, en condiciones de esclavitud. Camareras de hotel, trabajadoras del SAD (Servicio de Atención Domiciliaria), trabajadoras de las residencias, asistentes personales, auxiliares clínicas, comadronas, enfermeras y todo el resto de trabajadoras de los cuidados”. Por todo ello, “denunciamos la invisibilización de las que cuidan en los márgenes – madres, amigas, vecinas, parejas- estigmatizadas por la sociedad”.

La división del feminismo volvió a evidenciarse con dos manifestaciones. La mayoritaria, convocada por la Asamblea 8-M salió de la plaza Universidad en dirección a la Gran Via, bajando por el paseo de Gràcia hasta la ronda Sant Pere para acabar en Arc de Triomf. La manifestación principal del 8M en Barcelona ha iniciado en la céntrica plaza Universitat este sábado por la tarde, minutos después de las 18:00h. Entre las asistentes se encontraban la viceprimera secretaria del PSC y presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret; las dirigentes de ERC Elisenda Alamany, Arés Tubau y Diana Riba; la líder de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, y la portavoz de la CUP Su Moreno. También participaron líderes de los sindicatos mayoritarios.

La Coordinadora 8M-Movimiento Feminista, formada por entidades como Feministas de Cataluña o la CNT, que se oponen a la ley trans y reclaman la abolición de la prostitución se desmarcaron de la convocatoria oficial, con una manifestación propia, a la misma hora, bajo el lema “Somos mujeres y decimos lo suficiente”. En la cabecera se podía leer una pancarta con el siguiente mensaje: “Basta someter los derechos de mujeres y niñas a los deseos de los hombres. Acabamos con el patriarcado”. Esta marcha arrancó en la plaza de Catalunya. En la cabecera se podía leer una pancarta con el siguiente mensaje: “Basta someter los derechos de mujeres y niñas a los deseos de los hombres. Acabamos con el patriarcado”.


